Siguiente, siguiente, siguiente, hace trece horas escribí lo que estaba pensando ahora pienso en otra cosa, mi chica no llega,

Vamos a ir al cine a ver la nueva película en tercera dimensión, que viaje son esas películas.

Siguiente, siguiente, siguiente, fotos, cuantas fotos, algunos ni siquiera los conozco, chat, 25 personas están conectados.

Hola, la pequeña ventanita del chat me decía, hola, ¿te acuerdas de mí?, la ventanita del chat me estaba hablando a mí, no, le respondí, Jajaja, respondía, la ventanita tenía el nombre de Claudia, ¿Claudia? Si, respondió la ventanita, ¿Cómo estás? Volvió a preguntar, bien, ¿Qué has hecho?, espera tu no estabas en España? Si pero regresé, dice la ventanita. Ya, mi chica no llega y espero que por lo menos en estos minutos no se presente por que inmediatamente me dolería todo el cuerpo de la tensión que tendría que disfrazar, miro la puerta de reojo mientras, la música le da una sabor a película de acción a mi conversación con la mujer perdida en España desde hace cuatro años, Claudia.

¿Cómo estás?, ¿Qué has hecho?, ¿Qué linda foto de perfil?, ¿Dónde estás viviendo?, ¿Terminaste la carrera? ¿Sigues con la idea de ser actor? Las preguntas fluían de una manera tan sofisticada que sentía que estaba hablando con ella por teléfono o en un café uno frente al otro, nos conocemos muy bien, ella es Claudia, mi Claudia La mujer que… Claudia pues.

Mi chica no lo sabe, y no quiero que se enteré, espero que no llegué, pero si a casó le pasó algo, si tuvo un accidente, si la asaltaron... que horror, en tal caso me marcaria, pero si la asaltaron no tendrá de donde marcarme, tengo que salir a buscarla pero… Claudia, ella no sabe que tengo novia, por suerte no soy muy asiduo a poner mucha información en mi perfil y mucho menos a subir fotos comprometedoras, lo mejor es no tener ningún compromiso. No comprometerse a nada, a nada, pero… no llega mi chica.

Recuerdos, tantos recuerdos que me traen las palabras de Claudia, las horas las devoramos, no dejamos nada, vamos de arriba para abajo, de adelante para atrás, de izquierda a derecha repasamos todos los recuerdos, todos los detalles, ahora el face parece la ciudad a donde vine a recuperar mis recuerdos perdidos, mis manos sudan, mi asiento hierve, mis ojos están dilatados. Ella tiene que irse. Me da su número de celular y dice que le marque. Se va. Me quedo en silencio frente al monitor.

La puerta suena, entra, mi chica a entrado, que suerte. Me siento dentro de una película de acción, ella no tendrá la menor idea de con quién estuve chateando.

Que hermosa, vestía una blusa linda que hacía que su figura se notara más, hacia resaltar sus labios, sus ojos eran grandísimos, su cadera era como un animal que se paseaba recorriendo su territorio, su olor era muy, muy ella, es lo mejor, la veía y me dije, Claudia es del pasado, Claudia ha quedado en el pasado es mi pasado y comprendí en ese momento que nunca más volvería a ver a Claudia, que no necesitaba verla, tenía todo con mi chica.

Nos besamos, la música de la computadora ayudaba más porque tenía mis bocinas, sonido envolvente.

Deja revisar mi correo, recordé que no había cerrado mi cuenta en el face y le dije que me esperara, pero utilizo el encanto de sus caderas para hipnotizarme y ganar el lugar frente al teclado.

Estoy muerto pensé. Agregar amigos, asistir al evento, ha comentado su foto, sugerirle amigos, darle un toque, cuatro enlaces, todas las palabras que pueda haber en esa ventana pasaron por mi cabeza, esto era el fin de mi relación, en cuanto se dé cuenta de que estuve hablando con Claudia. Un momento, ella no tiene por qué husmear en mi face, es privado y ella debe de confiar en mí.

Ella cerró educadamente mi sesión del face, sin ver su contenido y abrió su cuenta de correo. Que tranquilidad, que tranquilidad, me levante y fui a la cocina por un vaso de agua. ¡Que! Grito mi chica, me asustó, ¿Qué paso?, Regreso Claudia de España. El agua se convirtió mágicamente en cubos de hielo seco en mi garganta, ¿Quién? Pregunte, ¡Claudia! Una vieja amiga.